martes, 28 de septiembre de 2010

CASI UN BRINDIS.....


A veces cuando el día es triste, como ahora, una nota que el cielo no sonríe, las gotas de nube quieren caer y a la vez no, como las lágrimas de un niño avergonzado.


En esos momentos uno recuerda los pasajes cumplidos, los hechos pasados, las anécdotas divertidas, los momentos compartidos y el tiempo regalado.


Momentos en los que uno quisiera arrastrar situaciones antiguas tomadas a la ligera, que al parecer nunca volverán, cosas hermosas que se llevó el tiempo, razones absurdas por las cuales los rayos de sol se niegan a alumbrar.


Por las personas que dijeron "adiós" sin despegar los labios, que dejaron una profunda e imborrable cicatriz en nuestro corazón con forma de estela, como cuando una estrella fugaz surca el cielo y nos deja la esperanza de ver nuestros sueños cumplidos. Ellos forjarán eternamente cadenas gruesas en nuestro corazón y atraerán a nosotros llanto sin lágrimas ni gemidos, abrazos nostálgicos y vacíos, paseos en solitario por una vereda conocida.

Por aquellos que lograron despedirse, o no, sin embargo nuestra razón tenía la certeza de que un día partirían dejándonos solos por siempre, que ya no se encuentran con nosotros pero su recuerdo siempre reconfortará nuestros corazones, alentándonos a seguir, haciendo que sus deseos, nuestro legado, nos obligue a sentirnos casi tranquilos, expectantes, queriendo hacer sentir orgullosa a una ilusión perteneciente a un pasado impenetrable. Ellos nos hacen abrazar con desazón una prenda con su aroma, haciéndonos sentir protegidos, o protectores, acurrucar en nuestra mente una escena pasada con una copa de vino en una mano o quizá el humo de un cigarro brotando de nuestra boca, nos hacen abrir los labios para contar sucesos a su lado, sentirnos un instante cansados, sin ánimos...

Por todos aquellos que por alguna razón, conocida o sin conocer, ya no nos hacen sentir acompañados, por un amigo perdido, por un familiar muerto, por un amor extraviado, por aquellas personas que vuelven, por una décima de tiempo a nuestro lado, porque convierten nuestro corazón en una joya gastada, un disco antiguo y rayado.

Por ellos hoy mi escritura atrae a los recuerdos, por aquellos que nos hicieron reír y sentirnos seguros, para aquellos a los que debemos tanto sin poder agradecerlo, para ellos hoy estos simples versos

sábado, 18 de septiembre de 2010

ANGUSTIA...

Vivo engañándome pensando que las cosas van a cambiar, cansada de esta cárcel con olor a tristeza añeja, con esa ráfaga de viento marchito corriendo todo tiempo por las ventanas sin cristales.

Cuando era niña las cosas siendo simples me resultaban deliciosas como el chocolate caliente los domingos por la mañana, como las noches de navidad...
Hoy no tengo nada más que dar que mis huesos marchitos y resquebrajados que la vida fue masticando poco a poco con sus colmillos de tres metros, con su hocico que nunca vacila a la hora de manosear y consumir lo más feliz y puro que tiene tu vida.

Vivo cansadade caminar todo el tiempo con estos conocimientos aún verdes, por madurar, esperando a ser vendidos una vez por mi infinito esfuerzo por comprender las cosas, cosas que todavía no entiendo.

Vivo hastiada aún de sólo pensar que tendré que ahorcarme con una corbata bonita y un vestido bien planchado. Mi cara de muerta aún no logra espantar esa idea redundante en mi cerebro, aún no logro asimilar que me absorve este maldito sistema.
De niña participar de esa condenada orgía color invierno, que es la escuela. Habilitarnos un cerebro apto para recepcionar las más complicadas fórmulas de cómo hacernos cada vez más infelices. Ahora comprendo una verdad que el sistema voraz se tragó por un tiempo, pero que ahora gracias a estos párrafos tristes logré hacerla regurgitar, estamos hechos maquinalmente para ser una especie simple, sin conciencia que solamente se dedica a pulular durante su penosa vida por este patio del infierno, por este inodoro del universo, que simplemente se dedica a seguir un curso trazado por la mano de un robot imaginario.

Esta verdad pútrida me perseguirá hasta el resto de mis días, hasta que simplemente mi memoria se esfume como la ráfaga de balas lanzada por un rifle de guerra, cuando me mire al espejo y sea exactamente como se encuentra mi alma desde que nací.

Nos cortaron las alas al nacer, nos dejaron privados de toda libertad de pensar, y la luna mientras mengua se burla de nosotros porque está lejos, porque al menos ella tiene algo que ocultar. Nos castrarón de la posibilidad de ser divinos, de llegar a ser algo realmente hermoso, ahora simplemente nos queda vivir para llegar a la muerte, que lo único realmente seguro.

Tengo sed y mi espíritu sediento se queja a desgarradores gritos, solamente quiero descanzar de esta vida de mierda y pensar que mañana por la mañana mi existencia realmente valdrá la pena.

Esperaré ese día como todos los días que me siento a mirar por mi ventana ese cielo inútil, a
mirar a que caiga la lluvia de alegría que todo tiempo anhelo, por la que aún respiro.

sábado, 4 de septiembre de 2010

CAMINANDO SOLA......

Dando pasos sin parar, sin dudas ni pausas, camino lentamente hacia un rincón escondido. Mis pasos no dejan huellas sobre la tierra, porque mi sombra incansable las oculta, las mantiene lejos de la soledad que me persigue.

Camino en una noche de luna, de luna llena, y me persigue una estrella de extremo fulgor, me persigue tu amor. Cambia el paisaje de tierra a arena y la luna me sigue regalando su luz, que no es mejor que tu luz. Mi amor anhelado, no me dejes nunca, no me sueltes jamás, mantén las estrellas brillando así, aún más quizá, con tu hermosura que no tiene fin. Árboles y tristezas compactadas me miran pasar, y no hacen nada por ayudarme a encontrarte, simplemente lloran por mí, tu ausencia.

Noche vacilante que me mira pasar caminando, las cosas que antes me tenían pensando, hoy me propagan dentro una paz infinita, perenne, inamovible, extraña. Una paz que solamente se conoce cuando no existe nada más, cuando solamente somos tú y yo.

Por tu sola mirada no me basta regalarte esta luna llena, entera, redonda y perfecta, con sus manchas grises dibujando tu nombre en el cielo incomprensible que veo esta noche. Camino decidida con una mochila a la espalda, con tu nombre escrito escondido tras un bolsillo donde guardo mis recuerdos. Me doy al trabajo de cada dos latidos y medio estirar el brazo y buscar que se encuentre cerrado ese bolsillo, con una obsesión absurda de que alguno de ellos se escape inesperadamente del contenedor más cercano que tengo a la mano, el cual elegí para no olvidar jamás el motivo de tu nombre al lado de mi nombre.

Esta noche que camino sola te extraño más que nunca. Esta noche me siento aún más enamorada, inspirada, porque existen noches como ésta donde me devano los sesos tratando de escribir la fórmula más perfecta para seguir enamorándote, dejándote sin aliento, estrechándome con más fuerza para no tenerte más lejos.

Y en las noches en que no quiero escribirte simplemente te pienso, y esa sola idea de verte pronto me mantiene con vida, y cuando te tengo cerca simplemente te disfrutare de principio hasta mi muerte. Escucho el silencio, ese mutismo que me trae más recuerdos de una noche similar.
Escucho la noche sorda y en silencio, ese silencio innato que le pertenece solamente a la soledad perpetua. La sangre que emana de los árboles me tienen maltrecha con tanto dulce aroma a nostalgia de muerte. Pues la muerte es mi peor compañera en esta ausencia de tus manos, en ausencia de ti, por eso sigo caminando, buscándote...
Las anomalías de la naturaleza me tienen sin respiro, pues soy yo también una anomalía, y lo eres también tú... Cómo podría vivir sin ti, ahora que vivo contigo. Como podría evitar que proyectaras tu luz de sol saliente, cómo podría evitar mi corazón suspirar cuando te encuentro, pegado a mi pecho, suspirando a un mismo punto de reloj. Cómo podría dejar de pensar si quiera en tenerte entre mis brazos, si mis brazos fueron creados para estrecharte.
Porque no sé ser si no estas, soy otra persona, no soy yo misma, soy otra, no valgo la pena si tú no estás. No logro estar acorde con la melodía de mi vida, los segundos se me tornan marchitos y el día lluvioso pierde su belleza de princesa danzante. Toda cosa sombría que llama mi atención pierde total sentido cuando me haces falta, cuando no sé dónde hallarte.
Esta lejanía me tiene embobada, me tiene acechante, pensando que en el primer momento que te vea debes echarte a mis brazos, que aunque sean más pequeños que los tuyos, podrían almacenar con tal belleza el mundo entero, sigo contando mis pasos hasta poder apreciarte, besarte...
Llevo años esperándote, queriendo saber dónde hallarte, y han tenido que pasar años de tristeza, de soledad compartida, para poder tenerte. Momentos como estos, en que el aire escapa de mis pulmones, momentos en los que me faltas para respirar...

De todas las formas de pasión que he soñado, la manera mas apasionada de pensar y de amar la he encontrado contigo. De tantas cosas que viví todas aquellas por las cuales vale la pena vivir, las he vivido contigo. De tantos momentos juntos no existe mejor momento que el ahora, que estamos juntos... sin embargo ahora no lo estamos...

Sigo caminando para comprobar de una vez si no eres un silfo que aparece con cada nota de tristeza que entona mi corazón, pero tu cuerpo es humano. Tu alma, corazón, sonrisa y ojos sin embargo son más celestiales que todas las estrellas y la luna con su más hermosa cara.
Sigo caminando para ver si te encuentro otra vez grabado de punta a extremo en mi enamorado ser. Te siento con solo pensarte, te reconozco con solo respirarte, te extraño con no verte, quiero tenerte por siempre mío, mío.
Sigo caminando y caminando a ver si los aires venideros me regresan a casa, si las estrellas me guían más cerca. A ti, mi casa, mi mundo a parte, mi eterno refugio.

Uno mas de mis relatos para ti Marcelo...