jueves, 16 de diciembre de 2010

Llega la navidad...


Faltan 8 días para noche buena, parece que el reloj se ha activado cuenta atrás en mi familia, todo el mundo está alterado por las fiesta. Preguntas como:
¿Qué cocino? o ¿Dónde lo vamos a celebrar? Ya están solucionadas, todo ha pasado a un qué me pongo, tengo que comprar, tengo que preparar, la peluquería no tiene cita, que viene todos, espero quedar bien, que haya bastante comida, voy a comprar para hacer una comida para el día siguiente... Y demás tonterías.

Mientras yo intento mantenerme al margen completamente, pero no puedo dejar de oír estas cosas que me ponen tan nerviosa, una y otra y otra y otra vez. Lo peor de todo es que en pocos días, pasadas las fiestas se vuelve a repetir y después todo vuelve a la normalidad. ¡Menos mal!

Creo que mi burbuja se está rescrebajando poco a poco debido a los constantes achaques de todos. ¡Les ha dado por decirme como tengo que arreglar mi casa! A ver si compras unas cortinas nuevas, ese color no me gusta, a ver si pintas las puertas de una vez, cuándo vas a terminar. Y lo más gracioso de todo esto es que se resume en dos frases: la acabaré cuando tenga tiempo y la decoraré como se me antoje, si es que lo hago, que esa es otra.

Como ven, sigo por aquí, todavía no me ha dado un infarto o un ataque de ansiedad debido a estas fechas (que siempre las temo.)

Espero volver a coger mi ritmo de escritura pronto, evitar hacer propósitos que no voy a cumplir para el año que entra y relajarme en algún lugar perdido. Y, en caso de que no pudiera irme, cerrar mi casa a cal y canto, apagar los celulares y desconectar los teléfonos y quedarme en el más pleno aislamiento.

felices fiestas a todos.

viernes, 3 de diciembre de 2010







Cuando era niña, un mes antes empezaba la cuenta regresiva hasta llegar al día de mi cumpleaños. Como los presos, tachaba los días, buscando sumar un año mas a mi joven edad, quería ser grande!!!



Quería que el tiempo pasara rápido, que dejaran de tratarme como a una niña, quería poder tomar mis propias desiciones y hacerme cargo de la vida de adulto.



Ahora, en cambio, detesto cuando las adolecentes me dicen señora, cuando abro el botiquín y ahí están las cremas anti-age que me han regalado y me niego a usar, cuando descubro que si me hago dos colitas lo único que logro es parecer la más ridícula.

Ahora reniego de tener que hacerme cargo de muchas cosas, de no poder zafar de obligaciones que en aquel momento no conocía.



Treinta y uno... ahí están a la vuelta del almanaque, luciendo como un semáforo amarillo intermitente, que me indica que es hora... ¿de que?...



De hacer un repaso...



Como la noche buena que antecede a la navidad, hoy es la víspera de mi entrada a una nueva edad, una nueva edad que para algunos (esta claro que para mi no) se acerca demasiado a lo que debería ser el climax de la vida adulta.



Desde cuando mi cumpleaños dejo de ser un motivo pura y exclusivamente de festejo y se convirtió en un motivo de reflexion y planteos de vida?



Desde cuando?... Desde que deje de comprar la cantidad exacta de velitas y decidí poner una sola que resumiera la cantidad de años que cumplía, supongo yo... o estaré equivocada?



Ya no me importan los regalos, hace rato ya no hay globos en mis festejos, ya no me preocupa si fulana no puede venir, si total la conozco tanto que yo ya sabía que no iba a venir. No planifico grandes fiestas, ni empiezo un mes antes a hacer la lista de invitados y preparar el menú.



Ahora me importan otras cosas... ahora me importa estar mejor parada que el año anterior, que la nueva cifra no me encuentre confundida, distraída, equivocada...



Hay cosas que aprendí y debería tatuarmelas en mi alma:



Aprendí a no dar sin medida, sin saber quien es realmente el que recibe.



Aprendí que las interminables esperas, terminan desesperandome, y que finalmente, si algo llega, la mayoría de las veces es muy distinto a lo que imagine y termina desilucionandome.



Aprendí que los afectos verdaderos, los que me entienden con el corazón, los cuento con los dedos de una mano.



Aprendí que más de la mitad de la gente que creí que estaba ahí, desaparece por arte de magia cuando la necesito.



Aprendí que el amor es la materia mas compleja, que requiere mucha dedicación y descubrí que por amor no se muere nadie.



Aprendí que nunca es tarde en la vida, pero el tiempo pasa muy rápido, así que de ahora en mas no debo tardar tanto en tomar desiciones, porque de pronto deje de tener 25 para tener 6 más.


Aprendí que la vida no es tan básica como me contaron cuando era niña... Nacer, crecer, reproducirse, y morir es para las plantas... yo pretendo mucho mas que eso...