lunes, 6 de julio de 2009

Entre el "querer" y el "deber", un día que no pudo ser...


Hoy podría haber sido un día diferente, de aquellos que no se repiten, de aquellos liberados del tedio de la rutina… Una ciudad diferente, una persona diferente, algo que hacer diferente a lo cotidiano… Me pregunto que podía haber sucedido, cual hubiera sido la historia, que experiencia me hubiera dejado… buena, mala?
Si nos dejaríamos llevar sólo por lo que deseamos…,si no tropezaríamos con el raciocinio del “deber”, de lo que “esta bien” de lo que “debería ser”… tal vez no estaríamos agobiados por el trabajo, las responsabilidades y el comportamiento que “deberíamos tener” frente a la pareja, la familia, los amigos y demás gente de nuestro entorno.Entre el “querer y el deber”, por cual nos inclinamos?, acaso podrá existir algún tipo de equilibrio entre ambos? qué pasa cuando ambos se confrontan y no tenemos otra opción que elegir? Elegimos acaso lo que realmente queremos vivir o lo que deberíamos?Siento que a veces “el deber” me corrompe, me impide “vivir”, me sofoca y no me deja escapar ni por un día. Por otro lado… el factor llamado “conciencia”, ese personaje muy responsable, muy cuerdo, muy moralista y obediente a las reglas del “deber”.
Esta vez…parece que no hubo opción mas que elegir al “deber”, elegí a mi “conciencia”….maldita conciencia!! Como odio a mi conciencia y las malas jugadas que me ha hecho! me dijo, y si…. yo también a veces la odio… pero he aprendido a tenerle cierto respeto (o miedo?).
Mi imaginación vuela a través de estas palabras: “hay algo en el universo que nos une de alguna manera…”, intenta descubrir qué significan y que tan cierto puede ser… ¿Cómo hubiera sido este día? Nunca lo sabré… acaso me arrepentiré por hacer caso a mi conciencia? puede ser…No queda otra, mi mente se distrae con el afán del trabajo, mantener la imagen responsable ante el jefe, reunirme con el grupo de graficos para continuar con el trabajo de exposición, luego estudiar, ser “conciente”, “responsable”, “portarme bien”.
Vaya parece que con el tiempo mi lado “cuerdo” se pone caprichoso… Aún así, no puedo evitar tener una sensación de vacío frente a este día rutinario y poco novedoso, con la intriga de saber como hubiera sido este día si hubiera elegido al “querer” y no al “deber”.
Mientras realizo y pienso en mis "deberes", escucho el tema de elefante, y mi mente canta: Aquí estoy… Aquí estoy viendo pasar los segundos, viendo pasar los minutos, .... viendo la vida pasar... Aquí estoy enredado con la duda, durmiéndome con la luna, despertando con el sol... y me entristece tanto oirla...

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