Un techo de árboles se interponía entre el cielo y mis ojos, dejando sobre mí una suave oscuridad que se veía salpicada por briznas de luz, por gotitas blancas que conseguían pasar entre las hojas, allí en lo alto de la copa de este inmenso árbol.
Sentada en una de sus salientes raíces recargo mi cabeza en su grueso tronco y sonrió, atrás quedaron las lagrimas llenas de amargura, hoy mis lagrimas son de felicidad, la felicidad de mi presente y mi anhelado futuro, por muchos años había buscado en diferentes brazos la calidez y la protección que no me dejaran partir de ese lugar, experiencias que solo dejaban vacio y cicatrices en un corazón soñador, hoy después de tantos años por fin puedo decir que mi búsqueda esta llegando a su final, hoy me siento protegida, amada y feliz, el camino no ha sido fácil debo confesarlo, pero la fe y la esperanza nos mantienen en el mismo camino, aquel que nos llevara ala culminación de nuestros sueños.
Ahora me encuentro a poco tiempo de vivir lo que tanto soñé por muchos años, hoy ya no me hace falta nada, ya no importa el tiempo porque estoy enamorada, tu como nadie más, eres lo que quise siempre, hasta la muerte solo tu, eso es lo que me hace fuerte en mis días de tristeza, te entrego mi vida cuando me lo pidas. Al final no era tan difícil ser feliz, Me gustaría pedirte la mano y después darte a elegir el lado de la cama, cruzando los dedos para que no escojas el que quiero yo. Y saber que aunque lo hagas me dará lo mismo, porque dormir a tu lado es como acariciar algodón, oler una cesta de fresas o mirar cómo una abeja bailotea sobre una flor, desconociendo que el polen se irá con ella. Quiero Proteger su mirada hoy y todos los años que nos queden de vida. Quiero proteger esa mirada para que nadie pueda destruirla ni siquiera dañarla y vivir para velar su existencia. Quiero despertarme en esa casa de piedra y madera, ponerme sobre la piel una bata blanca y salir y ver a los niños jugando con piedras y barro. Y por la noche esperarte vestida con un traje negro y largo, con mi pelo recogido para que me lleves al teatro, y vivir de sonrisas, y comernos la noche para volver a casa, besar la frente de los niños y dormir juntos.
Hace sol, he desayunado chocolate con fresas y hace un rato que Reyli canta a mis oídos, y no para de decirme es amor del bueno. Hoy quiero confesarte y confesarlo a todos lo que leen el blog de esta ardilla enamorada, lo mucho que me gusta cuando me dices Pequeña. Me gusta que me preguntes continuamente "¿estás bien?" No me gustan, me encantan tus ojos. Que con el paso de los meses sigamos pensando en un futuro de dos. Que no seamos dos, sino uno más uno. Que seamos amantes y tras un parpadeo seamos niños.
Es hora de despedirme por el momento, es hora de ir a compartir la comida con mi familia, y en tan solo una hora mas te encontrare en el mismo lugar de todas nuestras citas.
Te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario