viernes, 21 de mayo de 2010

UN HOMBRE COMO PAPA.....

Eso exactamente lo que estaba buscando en esta vida, sabía perfectamente lo que deseaba en un hombre y lo que no. Simplemente mi modelo de hombre, para pasar toda mi vida junto a él, era un hombre como mi padre.

Lejos de un parecido físico o de un complejo de Electra (muchos padres no son precisamente un modelo a seguir o a imitar), mi progenitor fue siempre una persona afable, sensible, enamorado de su mujer, con la cual volvió a renovar sus votos de matrimonio cuando cumplieron los 25 años de casados. Después de toda una vida juntos, tres hijos, un nieto y una larga carrera como genio que era. Su mujer y sus hijos fueron siempre la prioridad para él y, dentro de todo ello, la persona con la que decidió pasar el resto de su vida.

Hombre pendiente hasta la saciedad de su mujer, a la cual le daba mimos constantes, intento no preocuparla, amigo y amante, malcriador de sus hijos, de su esposa y su nieto, siempre intento vernos a todos felices. Se quitó caprichos o necesidades por nosotros, goloso por naturaleza, siempre le encanto comerse una tableta de chocolate y repartir algunas pastillas entre nosotros, o comerse junto a su segunda hija, un litro de helado de chocolate delante de la tele mientras disfrutábamos de la serie de Star Trek. Amante de James Bond, seguidor de las películas del oeste y, por supuesto, amante de la Guerra de las Galaxias, Superman y de Indiana Jones, nos cantaba sus banda sonora entre cosquillas y aventuras en las calles de la ciudad.

Eso era lo que buscaba, un hombre que me quisiera, que se desviviera por mí y que, en consecuencia, fuera correspondido como hizo mi madre día tras día. Una persona de la que te alegraras ver al levantarte todos los días, en las que cocinar para él fuera un tremendo placer y todo lo que realizaras fuera con gusto y no por obligación.

Ha pasado ya un año desde que aquel primer te amo llegó a mi vida, desde que decidimos no separar nuestras vidas, llenas de sueños y anhelos, aunque estamos separados todo sigue igual, por ahora lo encontré, un hombre como aquel que me crió con tanto cariño y amor, donde sus palabras son algo merecedor de una risa, donde su falta de habla o tranquilidad, son dignas de cualquier persona que evita que su amada se preocupe, y que, por supuesto me da mimos y hace que cada día valga la pena seguir aca, una lucha por nosotros mismo en la que nada cuesta trabajo porque todo sale del corazón. De peleas pasionales que se perdonan con miradas y besos, acabando palabras de amor en vez de perdón, donde todo sale del corazón y la sonrisa de la mañana no tiene que ser forzada por tener contento a alguien. Por ahora, o por siempre, creo que lo encontré.

Por supuesto la comparación no es exacta, el carácter parecido, pero es que cada uno tiene sus cualidades individuales donde los defectos del otro se vuelven algo más que una parte adorable de su ser.

¿Por qué voy a celebrar este día? Simple, mi abuela me enseñó algo muy importante, todo hay que celebrarlo, no importa que haya o no dinero para salir fuera, para eso sólo te hace falta algo de cariño, una comida, casera y buena, realizada con el mayor cariño posible y una botella de champan o vino (pero en este caso lo sustituiré por un jugo de manzana) un buen postre de fruta o alguna que otra golosina, no son de malos paladares, pero para personas que disfrutan de las pequeñas cosas, eso no importa. La alta cocina no siempre es parte imprescindible en estas ocasiones y, a demás, cuando hay cariño, una hamburguesa, sentada junto al balcón de mi habitación, a través de la cual se ve el firmamento, es lo mejor que puede suceder. Los buenos restaurantes sobran cuando todo es sincero. Por eso mi hamburguesa unas patatas fritas, hoy harán del deleite de esta tarde donde pensarlo asaltara mis pensamientos, una botella de jugo de manzana harán el deleite de la celebración.

Este es mi regalo para el amor de mi vida, la persona que es como mi padre, que a pesar de lo que hemos pasado me ama a mí, como yo a el, que se encuentra ahí cuando lo necesito, que esta decidido a cruzar un trozo del mundo para pasar el resto de la vida conmigo, el que siempre me dice pequeña, el que me dice cada tarde “te amo ardilla”. El que no me dejo a pesar de los peores momentos que pasamos separados, el que regreso a mi, con el que quiero compartir mis gracias y torpezas, mis triunfos y mis fracasos, mis alegrías y tristezas y juntos, veo su rostro que volvió a mi junto el de una pequeña que se metió en mi corazón como el lo hizo, disfrutar con ellos los de pequeños placeres de la vida que quiero disfrutar junto a ellos. No habrá flores ni chocolates, pero habrá amor cariño y besos ala distancia.

¡Qué mejor celebración que esta! Algo lleno de amor y lejos de regalos terrenales, un cariño por un regalo, un beso por una rosa, un te quiero por un restaurante, una vida por un compromiso… Es que no puedo pedir más, un cariño que dure toda la vida, que sea amigo, amante, compañero y cuidador, es imposible querer algo más cuando lo tienes todo.

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