
La vida. Personas que corren sin parar de un lado a otro, sin mirarse a los rostros...
No somos más que un puñado de arena colgados en la infinidad del tiempo.
Las constelaciones giran a nuestro alrededor... y nosotros nos quedamos parados, mirando hacia la vacía nada. Sin querer ver.
Y repentinamente alguien lo hace. Vida. Allí es cuando florece, cuando se abre como los pétalos de la flor que se preparó durante tanto tiempo para su eclosión.
Porque no hay más vida que esa. No hay más vida que la profundidad de las pupilas, la serenidad de una mano en el hombro, el amor que se esconde en un silencio aletargado.
"Todos necesitamos una canción, una hermosa melodía" La melodía que nos inunda con su explosión vital que envuelve nuestros sentidos como una ráfaga de aire que limpia los caminos de piedra.
Estamos parados bajo la inmensidad del cielo que nos mantiene exactamente adonde pertenecemos... Cadenas y cadenas de sentimientos que se entrelazan para dar palpito y energía a nuestras almas.
La luna guarda el secreto más puro de la humanidad y más frágil... y por una serie de hechos desconocidos ya lo sabemos. Conocemos nuestro secreto, ahora secreto del plateado vigilante nocturno.
Amor.
Aunque el humano se encarga de destruirlo, aplastarlo bajo su enorme orgullo y vanidad, ocultando su cualidad más positiva: su capacidad de amar. Porque no solo sabemos hacer puentes ni crear ordenadores. Sabemos la inexplicable existencia del amor.
El amor que todo lo destruye a su paso, que todo arrasa, que revuelve el mar y lo calma. Pero es el milagro que otorga la vida. Algo innato en el hombre que intenta ocultarlo. Es como el libre océano que ni la razón humana ha sido capaz de retener ni supeditarlo a su mandato.
Así es como es el amor. Es limpio, brillante, iluminando todo rastro posible de oscuridad. Mucho se ha escrito sobre esto, aunque me temo que no es posible. Solo hay algo que es real, y es el hecho de que resulta imposible situarlo en ningún libro de ciencias o mecánica. ¿Analizarlo? No hay un caso de amor igual al otro. El amor es un milagro en sí mismo sin precedentes. No ha evolucionado. Es lo único que tenemos en su estado original a través de los milenios. Se pueden contar muchas historias de él y sin embargo, sigue intacto como siempre. El amor no puede morir. Se va. Nos abandona. Pero jamás muere porque no es posible.
"Las personas viven tanto como creamos en ellas" y así es. ¿Importa la posibilidad de que haya un Más Allá donde podamos reunirnos? ¿Porque no amar ahora en vez de aguardar a otros mundos?
Lo único que puede brindarnos la felicidad es el amor. Ya sea cualquiera de las concepciones que tengas sobre él, porque él no tiene forma ni culpa de nada. No tiene objetivos, no espera nada a cambio y tampoco exige. Solo pide ser vivido con esplendor, con ardor. Ni siquiera es un ser.
Jamás escucharás al amor quejarse, puesto que él no reclama. Obnubila la visión, enmudece la voz, y ensordece los oídos. No somos presas de amor. El amor es simple, abierto, feroz, violento, consumidor, y tentador. Vive con la pureza, espontaneidad e integridad con la que viven los otros seres vivos, sin pretensiones de grandeza ni clases sociales.
Si tuviésemos que hacer un anuncio de la Tierra, el amor es lo único que tenemos para demostrar de lo que somos capaces con nuestros corazones y los lazos irrompibles que podemos crear. Sin duda vendrían a probar este legendario superviviente, tapado con polvo por unos cuantos, al rojo vivo y sangrante por otros.
"Todo el mundo necesita inspiración... una hermosa melodía...
Me amas por quien soy... como la luna sostiene a las estrellas... exactamente a donde pertenecen... y sé que no estoy sola..."
Ama indiscriminadamente. No te contengas.
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