
De vez en cuando no puedo creerme lo que cambian las mentes de la gente con lo que ve en televisión o lo que escucha. Si, ciertamente, los estándares de la moda cambian y, por desgracia, también se manipulan los pensamientos del resto del mundo.¿A qué me estoy refiriendo?
A que hace un año, casi por estas fechas, me puse a buscar árboles de navidad por internet (con la vana esperanza de encontrarlo más barato que en la calle, cosa que no sucedió, pero lo intenté), buscaba sin remedio un abeto, de plástico (la cosa era que me durara varios años) y de color negro, cosa que no encontré y lo que había era calificado en muchas páginas de mal gusto, gótico, tétrico, raro, de gente que no tiene nada mejor que hacer.
En cambio, los blancos estaban de moda, recordaban la “pureza de la navidad”, según algún que otro colgado o colgada (cosa que tampoco me interesó averiguar ya que es un símbolo pagano que no tiene nada que ver con estas festividades), por eso es por el motivo que lo quería poner en mi casa 365 días después de aquello encuentro cientos de colores de estos abetos o pinos o del nombre que quieran ponerle a ese arbolito imitación a la naturaleza.
Pero es que si sale en la tele, lo tiene alguien con dinero y un supuesto gusto, está de moda y ya no tiene ninguna connotación mala (por decirlo de alguna forma) que lo preceda. ¡Está de moda! Simplemente es fashion, y a joderte porque lo que sucedió el año anterior no pasó nunca. Esto me recuerda a una discusión con mi madre sobre la redecoración de mi casa, yo la quiero en negra, roja, blanca, cristal y plata (aunque sea sólo de color) y ella, días antes de ver un programa de decoración, pronunció las palabras oscura, triste, terrorífica y cueva, todo en una misma frase.
También pronunció algo sobre unas cortinas negras que deseaba poner en el comedor, aunque, como están de moda, ahora no parecerá mi casa un velatorio. Y es que hemos pasado de oscura a bonita y luminosa, junto con denominativos de armoniosa, tranquila y moderna. Esta última palabra produce en mí la misma sensación que cuando me introduzco en una bañera con agua helada y cubitos de hielos (ciertamente nunca lo he probado, pero la lipotimia está servida.) Pero es que a mi sólo tienen que decirme que algo está a la moda en una tienda para que no lo compre, igual que otras frases como te hace menos pecho, te disimula el culo o te hace parecer más delgada; los motivos para eso, varios y demasiado retorcidos para explicarlos en este post.
Todo ello, unido a un pensamiento unilateral de que yo sé lo que me pega a mi cuerpo y a la decoración de mi casa, forma un cóctel un tanto explosivo en mi cuando escucho ciertas cosas. Cuando decía que me gustaban las muñecas que tenían un cierto parecido a los monstruos y las buscaba en la juguetería, me miraban las dependientas con forma rara. Ahora, con las monsters higt o como se escriba y la moda de los vampiros jóvenes adolescentes, están bien visto que este tipo de juguete se venda. ¡Ahora confirmo que yo no estaba mal de la cabeza! Ellos han cambiado sus criterios no yo, es más quiero una de esas muñecas para mi colección propia.

¡Qué le vamos a hacer! Lo tétrico está de moda, ya todo el mundo ve bien una decoración oscura para su casa, de buenas a primeras, parte de mis gustos (por fortuna no todos), están de moda y… ¿qué voy a hacer? A provecharme, como de costumbre. La única diferencia es que cuando siga con ello todo volverá a tener esos peyorativos tan mal intrincados en nuestra mente y volveré a ser la de siempre. Por fortuna, y hasta que pase esto, yo tendré la tranquilidad que yo no he cambiado, lo han hecho ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario