Quizá porque me dejo llevar por tus besos, cuando me siento presa de ese deseo agonizante de no perderte de vista, de no separarme nunca de tus manos, de tu boca compleja como un enigma, ser tu soledad, mi calvario.
Quizá porque te muerdo los labios, porque creo en los milagros a diario cuando me alimento de tus labios, cuando crece en mis pensamientos tu imagen, imensa como una nube pensante, como un aire pasajero, como una brisa amante, como tú cuando siento tu brazo rodear mi cintura.
Quizá porque me dejo llevar por ese tranquilo descanzo, me dejo guiar con ese rayo de luna, por esa ola de mar nocturna, por ese sol de invierno, por esos brazos tuyos que son mi remanso, el lecho en el que podría morir a diario.
Quizá porque el invierno gris cuando no estás a mi lado, y cuando lacera el aire cortante del invierno todo son rosas y risas, cuando estas sobre mi costado, cuando me besas, cuando sé que ha pasado todo el día y no me has olvidado.
Quizá porque escribe mi poesía algo tan preciado, quizá porque describe tu mejor lado, quizá porque pasa el tiempo y siento que cada vez más te extraño, cuando estás conmigo, cuando te has alejado, cuando tengo frío, cuando me has calentado.
Quizá porque miro la puerta esperando a que regresas, a que le eches el seguro y me sigas endulzando con tus suspiros que son el aire que respira mi corazón agitado, sangre de las venas de mi felicidad, alma de mi dicha, pensamiento de mis pensamientos.
Quizá porque ahora que te tengo lejos siento que me estoy quemando, el mismo infierno se muda a este pequeño cuarto y me calcina los músculos, destroza lo que he creado, desarma mis ideas y me deja mareado, porque pasa de todo cuando no respiro tus abrazos.
Quizá porque llueve en el desierto, y el sol se ha enfriado, la luna brilla por su cuenta, pierdo los ojos, los oidos, y a pesar que pasa todo aquello, te sigo mirando, te sigo escuchando, y me sigues enamorando, dueño de mi mente y mi corazón, la razón me has robado.
Quizá porque ahora podría romperse el mundo el mil pedazos, los petalos de flor se volverían retazos de mis pergaminos escritos con tu nombre grabado, podría enamorarme de tu pasado, enamorarme de tu futuro, y aún después de eso seguirte añorando en este preciso momento, tu presente, como nadie jamás te ha añorado.
Quizá porque la sal me sabe dulce y el azúcar salado, quizá porque nada tiene sentido, quizá porque nada se ha explicado, quizá porque absolutamente nada ha pasado si no te tengo entre mis brazos, dejándome sin sentido, robándome los "te extraño".
Quizá por eso mi poesía dicta tu nombre en cada párrafo, quizá por ello me siento cautivada, tu mirada me atrapa, me tiene hipnotizada, podría morirse el universo entero y seguiría sabiendo una cosa: que quízá puedas no amarme, pero yo siento que te amo.
1 comentario:
Cuando siento que tus manos se alejan inexorablemente de mi presencia, mi corazón calcula la distancia palpable que nos separa día tras día, los segundos que pasan son enemigos de nuestra mutua compañía. Cuando tus manos se alejan una rosa aparece en mis manos.
La saliva que recorre la punta de tu lengua es mi pócima para dormir, tus senos son mi paz, sinrazones que busco para huir de tu soledad y mi soledad. Tu respiración exagerada cuando retengo tu cuerpo amarrado al mío, lágrimas de brisa de mar que me hacen perpetuar para siempre mi amor incansable por tu alma.
te amo mi hemosisima princesa...
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