Todo lo hace aire a una vela encendida: un secreto que se entrega sin ser pedido le hace aire; los días felices, entre mas ajenos, le hacen aire, una mirada indiscreta, una explicaciòn sin sentido, una palabra mal escrita, un reptil, un limón, la distancia: todo le hace aire a esta vela encendida.
Los amantes están para aniquilarse. Van de la mano para decirle al mundo que se despiden, se ven a los ojos para descubrirse ojivas nucleares y repiten versos de amor, el uno al otro, para que tenga sentido el acto de la separación. Los amantes visten de luz mientras se puede, y después apagan su circo sin hacer ruido (para evitar la vergüenza),, cuando los caballos y los perros amaestrados y los elefantes y los tigres y el payaso duermen.
Todo le hace aire a una vela encendida: aquellos gatos, el recuerdo de un tapiz; un retoño de hiedra, una mesa de tres patas; los momentos idiotas que nadie mete en currículos y mucho menos en biografías; el olfato del que ya no te toca. Todo le hace aire mientras dure la cera, en tanto tenga vida el pabilo.
Nadie habla de pajaros encerrado en un cuarto. Nadie llora cuando va por el parque.
¿Quien celebra la casualidad de encontrarse? Los amantes, ¿Porque entonces se esconden las llaves?
El amor receta enfermedades; los amantes son el primer estornudo.
Todo le hace aire a una vela encendida. Esta sopa y el pica dientes, el cigarro que sacudo furiosa y la ceniza que se separación rabia; aquella película que nos gusta a los dos, el rostro de la niña que me observa, la gente hermosa de los autos. y los feos que están afuera, los minutos con los perros, el sol que cae con los tequilas y la cerveza.
Todo le hace aire, y mas tu cuando respiras.
La metástasis se vuelve una costumbre.
Ayer vivía una fe de erratas. Hoy la escribo.
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