
Desperté con el silencio que solo existe alas cuatro de la mañana, con el frió de una madrugada de invernal, encendí una pequeña vela que permanece en la mesa de noche junto a un rostro que llevo en mi corazón, toque mi ventana para darme cuenta de lo hermoso que es ver la calle entera en silencio, vacía como si fuese la calle de un pueblo fantasma, desde mi ventana observaba como el viento frió movía la copa de los árboles, y yo tranquila, cálida desde mi habitación color beige, por unos minutos estuve tentada a vestirme para salir a caminar a esa hora enfundarme en mis jens azules una blusa de mangas largas, un abrigo grueso para cubrir del frió a mi cuerpo tibio, las botas que cubrieran mis pies del helado pavimento de las calles, la bufanda que tejí este invierno y tal vez un gorro para cubrir mi cabeza del viento, salir a caminar llegar hasta el Seven Eleven por un cappuchino de diez pesos, caminar hasta el pequeño parque que esta cerca de casa, sentir el aire helado entrado a mis pulmones escuchando los sonidos de la noche sentarme en una de las bancas observar el cielo tan obscuro y brillante apuntando en la claridad que en otro momento no había sentido, la misma claridad que me hizo sentir como ahora lista!.
Sonaba tentador abandonar el generoso cobertor que me abriga en mis noches de sueño, su calor hizo difícil que me levantara de la cama, ya con el propósito de poner las capas de ropa sobre mi cuerpo para mi caminata, mire unos ojos , recordé la recomendación que me hace cada día “cuídate”. Hace poco mas de un mes perdí el único freno que me detenía para no tomar riesgos, y al mirar ese rostro que llevo en mi corazón me di cuenta que no perdí a mi freno, gane una ancla que mantiene atada a mi habitación.
Las horas han pasado atrás quedo el deseo de salir a caminar en la fría madrugada, por descuido deje la puerta de mi habitación abierta el salto de Ashes interrumpio mis pensamientos, no me gustan los gatos pero a este lo soporto porque es de mi hermana, me observa con sus ojos amarillos, como mi vigilante nocturno le acaricio su cabeza y le digo no Ashes sigue durmiendo tranquilo que solo me levantare por un té y comenzare a escribir sobre mi ancla.
El ancla que me mantiene atada a no correr riesgos innecesarios el ancla que me mantiene atada en los días de tormenta, el hombre que amo Marcelo.
Sonaba tentador abandonar el generoso cobertor que me abriga en mis noches de sueño, su calor hizo difícil que me levantara de la cama, ya con el propósito de poner las capas de ropa sobre mi cuerpo para mi caminata, mire unos ojos , recordé la recomendación que me hace cada día “cuídate”. Hace poco mas de un mes perdí el único freno que me detenía para no tomar riesgos, y al mirar ese rostro que llevo en mi corazón me di cuenta que no perdí a mi freno, gane una ancla que mantiene atada a mi habitación.
Las horas han pasado atrás quedo el deseo de salir a caminar en la fría madrugada, por descuido deje la puerta de mi habitación abierta el salto de Ashes interrumpio mis pensamientos, no me gustan los gatos pero a este lo soporto porque es de mi hermana, me observa con sus ojos amarillos, como mi vigilante nocturno le acaricio su cabeza y le digo no Ashes sigue durmiendo tranquilo que solo me levantare por un té y comenzare a escribir sobre mi ancla.
El ancla que me mantiene atada a no correr riesgos innecesarios el ancla que me mantiene atada en los días de tormenta, el hombre que amo Marcelo.
1 comentario:
hola flaca fue hermoso verte y compartir un cafe contigo,sigues teniendo el toque magico para escribir, escuchar de tu propia boca que estas bien y todo el amor que tienes por esa persona especial me tiene feliz por ti, flaca exito siempre ...
¿
quien te lleva en el corazon --. Elias
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