sábado, 15 de agosto de 2009

Cuerpo, paisaje


Puedo robar la espada, puedo echar la carne al río, puedo irme yo misma al río, puedo ser Ofelia, puedo enloquecer. Es noche, no hay luna, sólo una pequeña raja. Una mínima luna y tanta oscuridad, tanta. Negro por todos lados. Dentro fuera. Corazón de cenizas, carne quemada, un pedazo de madera que no resiste el peso, y se deja ir, hecho astillas, impegables, irreparables, nunca más el mismo leño. Raíces, anhelo tenerlas, raíces. Que vayan tan dentro, tan dentro, tan dentro que destruyen el concreto. Árboles inversos en universos alternos. Raíces, voy a ser lo que soy aunque nadie haya querido que lo sea, voy a ser lo que soy porque no tengo remedio alguno. Por inevitable, porque como un árbol, por más que lo hagan crecer derecho, tiene raíces chuecas. Tanto trate de ser buena madera, tanto quise ser caoba, negra, impenetrable, pero soy lo que soy, igual negra, pero penetrable, madera buena pero suave, soy la madera que con el agua se hablanda y sirve para hacer barcos, soy la madera que forma el arco mortífero. ¿Qué es buena madera? Ahora pregunto, años después de que Benedetti dejo de importarme, cerezo, teca, caoba, castaño… la buena madera es tan buena, que ahora se usan sólo láminas de ésta quizás eso me he vuelto, el exterior de una buena madera. ¡No! Hoy por una vez no voy a desperdiciarme. ¡No! Soy un árbol vivo, de buena madera y abundantes frutos que se mece con el viento entre los eternos cuentos que nunca mueren, de palabras que perduran, porque ahí quiero estar con ellos, los que nunca mueren. Quiero pensar que dios me acompaña, un dios benévolo, el dios del perdón, el que me quiere y me hizo, no me juzga, un dios materno besucón que me acaricia, el que hizo al mundo y luego me hizo a mi para que yo lo disfrutara, para que viera todo lo que había hecho y dijera wow. Wow las estrellas y la luna, las luciérnagas que iluminan el jardín. Wow el agua que corre por el río y los peces, los patos y sus crías. Wow el sabor de la lechuga. Gracias por el árbol y la pequeña semilla de mostaza, las uvas y el arroz. Wow y wow. El dios creador, el dios artista, que entiende la creación y destrucción, el dios que quiere que admiremos su obra, y que al igual que el artista puede destruirnos de un dedazo, por cualquier razón y mientras tanto, vivamos para bien o para mal, siendo quienes somos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jamás me canso de leer tus tribulaciones hermosa bibí, he tomado una decisión importante el día de hoy, y la causa principal de ello eres tu, mi pequeña lumbrera que aquieta tempestades. Aprovechemos lo que tenemos, lo pequeño y lo fecundo, porque Dios por algo nos lo ha dado. Cuidate pequeña, un Beso enorme.